sábado, 15 de julio de 2017

Memorias de un Militar Mexicano, 1982

La zona vista desde el puesto de la Bateria de 105 mm, habia veces en que no habia nada de visibilidad y los disparos tenian que hacerse por estimacion, nunca fallaron
Era un Mexico diferente, la pobreza no era tan insultante como lo es ahora, habia paz y tranquilidad, se podia caminar a altas horas de la madrugada sin preocupacion, las historias de terror que se contaban eran de fantasmas y no de la realidad.

En ese Mexico, yo era un cadete, eramos jovenes afortunados, despreocupados de la vida, pero muy disciplinados, nuestros entrenamientos y maniobras no eran mas que ejercicio en el campo, con aire puro, oportunidades de practicar nuestra equitacion y larguisimos paseos.

En esa ocasion los ejercicios eran en las cercanias de Perote, habiamos sido destinados a un convoy militar, con una bateria de artilleria, un hospital de campaña, un enlace de la FAM, un par de pelotones regulares y nosotros.

Fueron dias muy activos, practicamos de todo, tiro de precision, construccion de blocaos, por turnos nos toco disparar con la ametralladora, con municion real, subimos y bajamos de las montañas, a veces solo de patrulla, otras empujando las piezas de 105 mm. caminamos mucho, pero lo mejor fueron las patrullas a caballo.

Montabamos en la mañana, y viajabamos a lejanas rancherias, caminando la mayor parte del tiempo, con nuestra montura atras de nosotros, regresabamos en la noche, muchas veces acompañados de gente que se nos unia en el camino, habian oido del hospital de campaña y traian sus enfermos, los medicos y enfermeros estaban ocupados todo el tiempo, y habia mucha gente esperando su turno, las camas y camillas estaban llenas, el campamento se convirtio en un pueblo portatil, Raul mi compañero de tienda y yo, le cedimos al hospital nuestra tienda de campaña, no se como lo hicieron, pero lograron colocar cuatro ancianas en ella, sin lugar para dormir, nos ofrecimos para la guardia de noche, nos toco en un blocao de madera y tierra, como compañera, teniamos a la envidia del peloton, una MG-42 alemana, mucho mas rapida y poderosa que todo las demas, su esbelto cuerpo negro podia disparar dos cintas completas en menos de un minuto, no se de donde la abran sacado, no era un arma regular, pero todos queriamos usarla.

Yo llevaba mi inseparable camara, una Beirette de 35 mm, en aquel entonces no estaba prohibido llevar una camara, pero era bajo nuestro propio riesgo, ya viajabamos muy cargados, sabia que era un peso extra, pero valio la pena, saque algunas de las mejores fotografias de mi vida, la camara iba en un estuche especial, de piel, pero solo pude llevar dos rollos.

Uno de los pequeños caserios de la zona, a la derecha un sembradio de trigo,  desde las montañas,  parecia un oceano dorado, ondulandose suavemente con el viento.

Esa semana paso muy rapido, nos divertimos como nunca antes, y teniamos una sensacion de orgullo extraordinaria, mucha gente nos daba las gracias y se iba feliz de nuestra prescencia, fueron noches de dormir bajo el cielo estrellado de la sierra negra, de comer raciones de lata, pero lo mejor fueron los hermosos paisajes que veiamos, a donde sea que fueramos la vista era espectacular, sin lugar a dudas Mexico es el pais mas hermoso del mundo, no entiendo como puede haber politicos traidores que lo venden al mejor postor; yo daria mi sangre por mi tierra y mi pueblo, o mas bien, como diria Patton, me encargaria de que cada extranjero invasor, pagara con su sangre por pretender apropiarse de lo que no es suyo.

Un nublado atardecer en la zona de los Humeros, cerca de Perote.

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